La semana que viene, quizá.

Laura no se sentía diferente al resto de la humanidad. Odiaba los lunes como la mayoría del universo y detestaba los domingos por la tarde porque eran lo más parecido al lunes por la mañana. Odia los lunes y se odiaba a ella por empezar de mal humor el día, la semana y, quizá, el mes. Pero ni podía ni quería evitarlo. Estaba cansada de poner buena cara, de ser positiva de buscar algo bueno en empezar la semana con la bandeja llena de mails con trabajo que se había creado el fin de semana.  Sigue leyendo

El primer arbre del bosc

De cara a vent o cara a mar,
un adéu sempre és polar,
però hi ha llum encara al primer arbre del bosc.

Blaumut, El primer arbre del bosc

Acabo de borrar nuestra conversación. El fin de semana estuve a punto de hacerlo y, no sé por qué, simplemente la archivé después de descubrir por casualidad que existía la opción. Como si fueran apuntes que nunca más iba a recuperar. Sin embargo, cada X tiempo que intento poner en orden mi habitación, aparecen hojas, esquemas, libros que nunca acabo de archivar. Me los quedo mirando e, inevitablemente, pienso en a moqueta de la planta 3 de la hemeroteca de la UAB, testigo de tantas horas de estudio y de perder el tiempo.

Y no quiero perder mi tiempo mirando lo que me dijiste, viendo que has cambiado de foto de perfil y que sigues sin salir sonriendo (y seguir sin saber por qué, con lo bonita que es tu sonrisa) y pensando en las veces que me decías lo que te estaba ayudando y lo bien que te estaba sentando haberme conocido.

 

Así que adiós, que te vaya bien con tus contraproblemas. Que disfrutes las chuches, la bolitas de chocolate, las cookies. Que si vuelves muy bien, y que si no lo haces, muy bien también. Que no estoy enfadada porque he empezado mi “mes sin quejas” y ya llevo cuatro días en que todo me da igual y que si escribo sobre ti es porque como me dijiste, a veces el blog me hace de terapia y que seas insignificante en el conjunto de mi vida, no significa que me hayas dado igual este último mes. Te regalo el honor de de estar aquí, ya que no quisiste el de cenar conmigo otra vez.

Y recuerda, no soy polar, soy panda.